4. ¿Cómo evitar la pérdida de biodiversidad?

¿Cómo evitar la pérdida de biodiversidad?

Afortunadamente, la cuestión del conservacionismo se está convirtiendo en un tema de interés público. Existen organizaciones no gubernamentales muy activas y eficaces en este terreno, como el fondo para la conservación de la vida salvaje (wwf; en España, adena/wwf), greenpeace, coda, fat, seo, fpne, etc; y los gobiernos deben tener en cuenta a una opinión pública cada día más sensible ante los atentados contra la naturaleza.

Se pueden diferenciar diversas actuaciones imprescindibles para la protección de la vida silvestre:

Protección de especies en peligro de extinción. En la legislación actual de la mayoría de los países, existen leyes donde se catalogan listas de especies en peligro de extinción, cuya caza o comercio están prohibidos bajo sanción embargo, tales sanciones no suelen ser lo suficientemente severas como para hacer desistir a los infractores y, sobre todo, no existe una vigilancia suficiente de su cumplimiento.

Aparte de las legislaciones nacionales, se han aprobado diversos convenios internacionales como el cites (convenio internacional de especies en peligro de extinción), al que España se adhirió en 1986, en que se regula el comercio internacional de especies y se prohíbe (a partir de 1989) el comercio de marfil; o el convenio sobre biodiversidad de la cumbre de río de janeiro de 1992. Pero es fundamental que luego exista la voluntad política necesaria para hacer cumplir esos compromisos y que no se queden en pura retórica.

Administración de la vida silvestre. Para las especies silvestres no amenazadas de momento, se pueden desarrollar métodos de explotación sostenible: leyes de caza con períodos de coto y veda, cuotas de colecta, tratados para proteger las especies migratorias, control del ecoturismo, etc. Como ya se ha comentado, en los países subdesarrollados sobre todo, es más justo y eficaz que la población obtenga algún beneficio de sus recursos naturales, lo que ayuda a comprender que resulta más rentable una explotación sostenible que una irreversible esquilmación.

Protección de ecosistemas. Para que las especies sobrevivan es imprescindible conservar sus hábitats naturales, establecer suficientes reservas de la biosfera, parques nacionales y espacios protegidos grandes y bien gestionados. Algo más del 5 % de la superficie terrestre se encuentra en la actualidad dentro de estas zonas especialmente protegidas. Concretamente, tienen alguna de las primeras figuras de protección cerca de 10.000 enclaves que cubren unos 9 millones de km2. Algunos, como las tablas de daimiel, en ciudad real (1.812 ha), son muy pequeños; otros, como el parque nacional de groenlandia (70.000.000 ha), son enormes.

En general, los espacios naturales protegidos deben ser suficientemente grandes para garantizar su viabilidad, ya que las especies que habitan en ello s también dependen directa o indirectamente del entorno de la reserva. No es posible mantener pequeñas áreas vírgenes inmersas como una isla en medio de un ambiente contaminado y profundamente alterado.

Los beneficios que conllevan los espacios protegidos son múltiples: ayudan a preservar la biodiversidad, salvaguardan diversos recursos, pueden generar turismo, impiden la erosión, permiten la investigación científica y la educación, contribuyen al equilibrio natural, a la limpieza de l aire, a la estabilización del clima, etc.

Las amenazas sobre las zonas protegidas también son muchas, especialmente la presión turística, con el consiguiente ruido, acúmulo de desperdicios, vandalismo, deterioro de veredas, etc. Por otra parte, no se debe marginar a la población local de los posibles beneficios que pueda reportar un área protegida; al contrarío, se debe buscar un equilibrio entre el aprovechamiento racional de los recursos que puede generar el parque y su necesaria conservación. Esto es especialmente importante en los llamados países subdesarrollados, donde se encuentran muchos de los más extraordinarios parques del mundo. En estos casos no es posible mantener inalterada la riqueza biológica si, al mismo tiempo, no se toman medidas para reducir la miseria de los pobladores locales.

Bancos de genes, jardines botánicos, zoológicos y técnicas de clonación. Un método para preservar, con fines fundamentalmente utilitarios, los recursos genéticos actuales, es almacenar esa información genética de forma duradera. Así, las modernas técnicas de la biotecnología permiten la existencia de bancos de genes de la mayor parte de las variedades conocidas y potenciales de cultivos agrícolas. En muchos jardines botánicos y arboretos, además de cultivar diversas especies de plantas silvestres, existen bancos de semillas, donde estas se pueden mantener largo tiempo en condiciones de frío y baja humedad. Por otro lado, los zoológicos albergan algunas especies amenazadas o en peligro de extinción y desarrollan programas de cría en cautividad que, a veces, tienen cierto éxito.

Actualmente se acude a técnicas de clonación cuando la reproducción natural es muy difícil.

En cualquier caso, estos métodos no son la solución; no se pueden conservar todas las semillas, ni empaquetar todos los genes, ni reproducir en jaulas a todas las especies. Y, aunque se pudiera, no sería lo mismo pasear por un bosque lleno de vida salvaje, que por un laboratorio lleno de vitrinas con contenedores de genes.